Nueva vida (Del amor y otros cuentos)



https://www.amazon.com/dp/1520686137/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1487956459&sr=8-1&keywords=del+amor+y+otros+cuentos Buenas tardes, habitantes del universo.
Les comparto un fragmento de este relato. Espero que les guste y dejen sus comentarios. Pueden conseguir el libro haciendo click en la imagen.




- “Hasta hoy fui la esposa de tu amante. Hasta hoy fui la amiga fiel que te contaba todas sus penas, sus preocupaciones, mientras tu hipocresía ahondaba el agujero en el cual estaba sepultada mi felicidad. Pero desde hoy, querida amiga, desde este momento, ya nada será igual ni para ti, ni para mí… ni para él.”
 
 

Observó la sangre que bañaba el cuello del hombre, y una extraña mueca, casi parecida a una sonrisa, se dibujó en su rostro. Tomó una esquina de la sabana que cubría la mitad de aquel cadáver y ocultó la herida que éste tenía en el cuello, de la cual había salido toda la sangre. Luego la miró a ella, y esta vez la mueca fue una clara sonrisa de despreció, de asco, de odio contra aquella mujer que yacía moribunda a los pies de la cama, con varias heridas en el cuerpo y la sangre ahogando su respiración. Se acercó lentamente a ella, con el cuchillo ensangrentado en la mano; se agachó y se acercó a aquel cuerpo del que estaba a punto de escapar la vida. La mujer, en un vano intento por hablar, emitió un gorgoteo incomprensible. Se acercó aún más a ella y le colocó un dedo sobre los labios manchados de sangre.

- “¿Qué dices? La verdad es que no logro entender tus palabras. No, como tampoco tú lograste comprender el sufrimiento que me ahogaba durante estos años de infierno, de engaños, de dudas, de saberme traicionada. Sí, porque no ignoraba que él… –mira hacia el cadáver con desprecio.- ¡Cuánto confié en ti! Aún sabiendo que él me era infiel, tenía el consuelo de tu amistad. Creía que en ti tenía a una amiga, con fie compañera que sabría escuchar mis cuitas y aliviar el dolor que me causaban el engaño y el desprecio”.

Salió lentamente de aquella habitación, mientras la moribunda hacía esfuerzos inútiles por moverse, o al menos articular un grito, una palabra. Al cabo de un instante regresó, con una botella en una mano y el cuchillo aún ensangrentado en la otra. Se dirigió hacia el ropero y regresó con una toalla; se acercó a la mujer que yacía en el piso y destapó la botella…


 

Seré Poesía

Seré la flor sin espinas, Seré la lluvia sin cielo, Quizás la vida que no termina O el Sahara sin desierto.

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